Enero 2012
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Si esperas leer una crónica o un análisis de alguna situación del partido que disputaron ayer el Barça y el Madrid por una plaza en la semifinal de la Copa, amigo, deja de leer, porque seguro que hay alternativas mejores para saber y entender lo que aconteció anoche en el Camp Nou.
Lo mío de hoy va por otros derroteros. Creo que podemos marcar aquel abril de 2011 como punto de partida hacia una situación en la que las previas y los postpartidos centradas principalmente en temas que, más allá de que influyan o no directamente en el juego, han pasado por alto casi por norma todo lo que se ha podido ver en estos últimos encuentros entre el Barça y el Madrid.
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Por eso, lamentablemente, creo que sólo el paso del tiempo, cuando ambos equipos vuelvan a esa situación extrema en la que a uno le vaya bien y al otro mal sobre el campo, cuando estas generaciones de jugadores no estén y cuando los entrenadores den por cerrados sus ciclos en sus respectivos equipos… cuando pase un tiempo, será entonces cuando nos demos cuenta de qué tipo de partidos hemos vivido.
Luchas sobre el césped entre, prácticamente, los mejores en sus posiciones dirigidos por los dos mejores directores, con estilos opuestos y en donde la exigencia fue máxima. Serán los partidos de nuestra generación, los que recordemos como el no va más si nos referimos a un duelo puro entre dos equipos.
Pero lamentablemente, como os digo, haya que esperar a que pase mucho tiempo para que podamos ser conscientes de lo que hemos vivido con estos clásicos y los que nos quedan por ver a este nivel.
Ayer había partido importante en el Ciutat de València. Soy de esos aficionados que encuentra la posición del Levante anecdótica y de los que no respirará hasta que se tengan los puntos para mantener virtualmente la categoría (algo que llevo semanas sin ver en el campo).
Por eso la visita del Zaragoza se me presentaba como un partido crucial no sólo por ser ante un rival directo, sino porque era el primero de tres que de manera consecutiva se van a jugar en casa ante equipos con los que se comparten objetivos (tras los maños, Getafe y Racing).
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Tras la goleada en Mestalla en la Copa (que se merece una entrada a parte sobre si al Levante le interesaba haber pasado dos rondas) mi preocupación no se centraba en el aspecto anímico, sino en la enfermería: sin Juanlu (clave), Valdo y Barkero, la línea que escuda a Kone, el Levante es otro equipo o por lo menos, no tiene los jugadores necesarios para llevar a cabo sus habituales automatismos adquiridos. Tenía la duda del estado de forma de Rubén, pero viéndolo de la partida confié en su condición.
Y así llegamos a la disputa del choque donde la disposición del Levante va variando: cuando tenía el balón, Xavi Torres abandona el mediocentro para ocupar la posición de mediapunta siendo el mejor lector de juego del equipo es algo que debe sumar para dar el ‘último pase’. El problema nación cuando ni El Zhar ni Rubén se abrían a la banda sino que ocupaban una posición o demasiado centrada o demasiado adelantada.
Si la idea era que los laterales subieran, ayer no fue la tarde y eso provocó dos problemas ante los que el equipo no se había enfrentado hasta la fecha: acumulación en el centro del campo y pérdida de su salida primaria por las bandas.
Sin balón la posición más habitual era con Torres de nuevo en el medio por detrás de una doble mediapunta formada por Rubén y El Zhar con Kone como primer estorbo en la salida. Las bandas libres hasta la zona de la defensa, no sé si porque JIM quería empujar al Zaragoza hacia esa zona para iniciar.
El equipo maño no ha sido de los mejores que ha pasado por aquí y seguro que compite por ser uno de los más pobres en cuanto a juego, sobre todo en la segunda mitad. Sólo los errores (muchos ayer) del Levante les creaban situaciones de peligro con espacios.
Con el equipo atascado Martínez vio la solución en algo que comentábamos en la grada, abrir el campo. Higón entró por Rubén y el equipo ganó en calidad en su juego ofensivo, pero seguía fallando en el último pase.
Para mí apostando por este sistema podría ‘haber caído de maduro’ pero hubo un nuevo cambio que lo devolvió todo al principio: Torres por Jordá. Quitar a tu medio con más movilidad ‘box to box’ por un ariete puro. Más hombres por medio y mucha lentitud en la distribución con Iborra y Farinós que pecaron de conducción excesiva, aunque claro, su habitual mecanismo de buscar al hombre de banda no existía o se producía tarde con Del Horno y Venta.
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Y para cerrar el capítulo de aspectos positivos otra actuación individual, la de Cabral, otro jugador que por lo que me habían contado, no debía sumar demasiado pero que está a un nivel altísimo hasta el punto de que no me preocupa la venta final de Nano al fútbol chino.
Nuevos problemas y búsquedas de soluciones anoche en el Ciutat. Si ayer no me lo pasé bien con un empate a cero, mentiría.
Una serie de artículos que escribí para futbolprimera.es sobre la Copa África de cada selección paricipante. Alguna historia, perfiles de jugadores, expectativas. Creo que os gustará.
He tenido el honor de colaborar en otro proyecto de estos que surgen por el amor al fútbol. Aficionados y profesionales de la información unidos para presentar un torneo que cada vez está mejor tratado por los medios. Os invito a que le echéis un ojo o, como yo, la uséis de referencia para el torneo que empieza este fin de semana.
La locomotora galesa, uno de los pocos jugadores que me motivan a ver un partido ahora mismo. Quizás me conforme con poco, pero es que a día de hoy no encuentro un jugador en una gran liga que me cree sentimientos tan encontrados: a veces fantástico, otras limitado dentro de su genialidad… merece que comparta cinco sensaciones con vosotros y que me ayudéis a definirlo.
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Golpeo de balón: Comprendiendo la dificultad que reside en el golpeo del balón cuando se corre a plena potencia, cabe preguntarse si no sería un punto a trabajar, el rebajar esas revoluciones en favor de un centro con mayor calidad en la ejecución. Bale da asistencias, pero vienen precedidas de haberse librado de sus marcadores y crearse un espacio y del automatismo del nueve que la recibe. Vuelve a recordarme a los extremos de antes, desborde, apura línea de fondo y ‘la pone’ en una zona donde debería estar el delantero.
Otro punto es su disparo a puerta. Jamás criticaré a un zurdo por ser ‘cerrado’, pero en muchas ocasiones el disparo de Bale me genera dudas para querer ‘acabar’ él las jugadas.
Pie cambiado: Es una de los recursos de Redknapp desde hace un tiempo y Bale pone de su parte, pero el rendimiento no es el mismo sin que llegue a ser malo. Busca la diagonal y se pierde el desborde. Ante equipos que se cierran mucho más o menos funciona, también gracias a Walker y del mismo modo ‘sorprende’ cuando se espera al galés por la otra banda, pero siempre me queda el regusto a que está desaprovechado.
Peso en el juego: Si bien el Tottenham es un equipo que esta temporada cuenta con muchísimos recursos en su juego con la pelota, el acudir al desborde de Bale cuando la cosa está complicada está ahí. El jugador sigue aceptando esa responsabilidad y puede ser hasta bueno que ‘centre la atención’ de varios rivales en el intento de frenarle.
Margen de mejora: Su edad, sus condiciones, el llevar tanto tiempo en el máximo nivel, haber superado una lesión de gravedad… muchos puntos que señalan esperanza a la hora de superar las sensaciones menos positivas de su juego y tenerle siempre ‘controlado’. Muchos le relacionan con el Barça, pero no me parece un jugador para el sistema que desarrolla ahora el equipo con Guardiola. Destaca con espacios y es justo lo primero que tiene que encontrar el equipo culé. Un equipo que deje a su rival un poco que morder para ‘responder’ con velocidad, un equipo que abra el campo ante rivales inferiores sin buscar reiteradamente la diagonal hacia adentro y, por supuesto, un equipo con un gran lateral izquierdo que defienda lo que no hace Bale.
Ayer Leo Messi recibía el Balón de Oro 2011. Su tercero. Consecutivo. Hay que listarlo así porque da cierto vértigo cuando hablamos de un jugador que, como poco, le quedan seis temporadas de este máximo nivel a poco que le respeten las lesiones.
Y es que Messi tiene casi todo lo que se le puede pedir a un jugador determinante, tanto las condiciones tangibles como las intangibles y, como una vez le leí a Ramón J. Flores, (al tweet de ‘pasasela a Will’) sus compañeros saben que no se esconde cuando vienen mal dadas en los partidos importantes.
Pero en un porcentaje más alto del que muchos se creen existe una serie de factores que han ayudado a la explosión de todo lo bueno que tiene Messi en sus botas. Me gustaría remarcar tres puntos ajenos a él y sus condiciones de manera directa pero que son claves, fundamentales en que Messi sea lo que es hoy en día en el campo.
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Si sus dos primeras temporadas no hubieran sido de bonanza tanto de juegos como de títulos, quien no dice que el argentino podría haber seguido, sin ir más lejos, el camino de Gio Dos Santos.
Guardiola: En estos días se hablaba de si era el técnico o el jugador era quien mandaba en el equipo. Yo no lo sé, pero desde que llegó, Pep mima mucho a Leo para que este sólo se preocupe por jugar y descansar. Pero más allá de lo que se ve, el entrenador catalán ha trabajado mucho otros aspectos relacionados directamente con el juego, como su posición sobre el campo, algunos aspectos técnicos a pulir como su disparo o hacerle parte de un sistema. Pero también puntos como el psicológico o incluso el alimenticio que han ayudado a que las lesiones sean cosa del pasado.
Casi nadie, el verano de 2008 esperaba que Messi fuera lo que es hoy y Guardiola es parte importante.
Una fantástica generación: es la clave en todos los grandes equipos y seguramente lo más complicado de conseguir a primer nivel. Juntar en su mejor momento o en el punto ascendente de su carrera a tantos buenos jugadores ‘facilita’ mucho la labor. La madurez de Xavi, la regularidad de Iniesta, el acoplamiento inmediato de Piqué, la segunda juventud de Puyol, las irrupciones de Pedro o Busquets, la función determinante de Alves… una serie de ‘casualidades provocadas’ que hacen que Messi sea más Messi y de manera simbiotica, el argentino les haga brillar más.
Pero lo mejor es que parace, de cara al público, que después de todo lo conseguido pesa más su juventud que la complacencia que deberían dar todos los récords que han ido cayendo en estos años. ¿Cuál será el techo de Leo?