Uno o Dos Toques

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City y Liverpool por el honor inglés en la Europa League

Me parecieron los dos resultados más decepcionantes de la ida de los dieciseisavos de final. Dos empates sin goles ante rivales que, sin ser del montón, sí que están un par de escalones de citizens (Aris) y reds (Slavia).

Los dos tienen complicado el cumplir con sus objetivos en la Premier y deberían centrarse un poco en dar una buena imagen al resto del continente en la Europa League. Alejada del glamour de la Champions, pero que no deja de ser un torneo europeo, los dos ingleses, junto a (parece que) Oporto son los rivales más duros para la armada futbolística que llega del Este.

Borja Valero, centrocampista del Vila-Real. Exhibición ayer para pasar de ronda en la Europa League a costa del Napoli

Borja Valero, centrocampista del Vila-Real. Exhibición ayer para pasar de ronda en la Europa League a costa del Napoli

Calcio en vías de extinción (en Europa)

Sin equipos en los octavos de final de la Europa League, con sus tres representantes en Champions debiendo de entonar la heroica (Inter y Milan deben remontar un idéntico resultado en Munich y Londres respectivamente, la Roma ir a por todas en Donestk). Este es el panorama del fútbol italiano ahora mismo.

Choca con que el actual campeón de la máxima competición continental sea italiano y a pesar de ello, la Bundesliga le ha ganado en el campo el derecho a un cuarto equipo de Champions.

Y si nos fijamos en el torneo doméstico, entristece ver a la Juve o a la Roma tan mal. 

Algo falla porque, si bien siguen atrayendo a grandes jugadores y tienen capacidad para ‘fabricarlos’ el torneo empobrece cada campaña, la situación en Europa es la que comentaba en el principio y la selección puede ser la que nos diga por qué. Pleno proceso de reconstrucción, busca de una nueva identidad y mientras tanto, perdiendo peso en el panorama mundial.

El inoportuno talento de Borja Valero

Es casi inevitable no hacer la reflexión después de lo acontecido en estos últimos dos días. El jueves, el Vila-Real certifica su pase a cuartos de final de la Europa League liderados, una vez más, por un clarividente Borja Valero.

Parece fácil, pero no es común encontrar un jugador que elija siempre la opción correcta a la velocidad a la que lo hace el 20 del Submarino Amarillo. Otro gran partido.

Unas pocas horas después, casi mientras se conocía que el Twente será el rival en la siguiente ronda europea, Vicente Del Bosque hacía una nueva convocatoria para un partido internacional… donde no estaba el jugador formado en ‘La Fábrica’.

He leído en distintas redes sociales (no lo neguemos, la mejor manera de medir lo que opina la gente en temas triviales) voces que pedían la presencia de Valeron en la selección, usando erróneamente, la comparación con Javi Martínez.

El primer error es que el jugador del Athletic y Borja son jugadores de corte y de posición diferente en el campo. Y después, sólo tenemos que mirar qué jugadores están, para Del Bosque, por delante suyo: Xavi, Iniesta, Silva, Mata… y porque Cesc no está disponible. Sin entrar a valorar en quién está por delante o no por lo que pueda aportar a este equipo es innegable que hay superpoblación de centrocampistas de toque, visión y llegada.

Sin embargo, con la salida de Senna del equipo, tiene sentido la presencia de Martínez, para compartir puesto con Busquets y Alonso. Sin hablar de la baja de Puyol que desplazaría a Ramos al centro por lo que también se justifica la presencia de Iraola. Y esto sin hablar del problema del lateral izquierdo que ya abordaremos otro día.

Así que esta será la ‘maldición’ de Borja Valero, que camino de los treinta años ve como el haber coincidido con la generación más brillante de nuestro fútbol le quitará peso histórico en la selección.

Domingos, entre la genialidad y la jenalidad

Anoche se disputó la final de la Europa League entre el Oporto de Vilas-Boas y el Sporting de Braga de Domingos. Sin querer contaros algo que ya habréis leído sobre la ‘relación’ entre ambos entrenadores o hacer una mala crónica de un partido que todos vimos, quería compartir con vosotros una reflexión que viene al dedo a una gran frase de Antonio Pacheco.

Resulta que el Sporting se planta en su primera final europea. No puede ser casualidad o suerte (algo en lo que no creo), algo así te ayuda en un partido, a lo más en una eliminatoria, pero llegar desde la liguilla de la Champions (donde accedió a través de la previa) hasta la final de la Europa League, hay mucho camino y trabajo.

La idea de Domingos, entrenador de una plantilla hecha con retales y jugadores quizás limitados en cuanto a técnica pero generosos en el esfuerzo y aplicados en las órdenes tácticas, llevar los partidos hacia donde le interesa: ritmo lento y que sea el rival quién lleve la iniciativa.

A partir de aquí era lo más interesante del partido ver cómo puede plantear un partido con esas ideas. Y vaya si lo fue.

Línea de cuatro, un mediocentro que tapaba huecos, otra línea de cuatro y un único punta, todos muy juntos y con la defensa ciertamente adelantada para no dejar espacios al pasador. Todos a esperar en su propio campo a recuperar y salir rápido, si no se veía la salida, alejaban el balón para que el Oporto empezara de nuevo la jugada, ya que sabían que sería raro que optara por el balón largo, y que si lo hacía, sería mucho más fácil de frenar y predecible. También hay que mencionar las órdenes de ayudas en ciertas zonas del campo que provocaban, por ejemplo, que Pereira no tuviera espacio u opción de subir, como tanto le gusta, para crear superioridades.

Además, el Oporto que no traicionó a su patrón de juego, también presentó una defensa adelantada, por lo que en gran parte del juego, el partido se desarrolló en pocos metros, un gran problema para Guarían y Moutinho, principales generadores de juego, que para recibir y tener espacio tenían que ir a buscar el balón junto a sus centrales.

La cosa funcionaba hasta que entró en juego un factor que causó una acción con su consecuente reacción. Un fallo técnico (factor) a la hora de dar un pase, hace que Guarín se encuentre con el balón en los pies, espacio por delante, un medio del campo con menos rivales que el que había visto hasta el momento y algún compañero por delante. Carrera casi sin oposición, centro perfecto y gol de Falcao (acción). Todo el plan de Domingos al traste por lo que se empeñaba en tapar con su conservador esquema. 

La reacción invitaba a que cambiara el guión de su ‘performance’, y no estaba mal, habían aguantado casi la primera mitad y apretar más en la segunda mitad no iba a ser complicado.

Pero el esfuerzo y la limitación técnica habían condenado ya al Sporting tras el gol. Cierto es que recuperaban más balones y que su propuesta ya con la pelota era más comprometida con el juego ofensivo, pero demasiados metros por delante y un rival que también está muy bien trabajado, redujo a una las ocasiones del Sporting.

Llegados a este punto, ¿Cómo calificar la apuesta de Domingos? Por un lado quizás llevó al extremo el sistema que le ha llevado a la final, pero por otro por tanta cautela dio, por momentos, imagen de convidado de piedra, tratando de caer por la menor diferencia posible.

Parece que su homólogo lo tiene claro.